Cada año es como un nuevo libro libro en blanco que nos regalan, con todas sus páginas, las trescientas sesenta y cinco, en blanco. A la espera de que comencemos, día a día, a escribirlas. Y eso haremos, porque es ley de vida. De modo que en estos primeros compases del año, desde este blog, mi deseo es que hagas -sí, tu, a ti te digo-; mi deseo es que hagas de este año, ahora aún en blanco, tu personal obra maestra, uno de los mejores libros de esas obras completas que son nuestras vidas. Venga.

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