rebajas.JPGEmpezaron las Rebajas y habrás visto en la tele las imágenes de todos los años. A la hora anunciada, ante las puertas de las grandes librerías y centros de cultura, se concentra gente de todas las edades, con enormes carritos preparados. Se abren las puertas y entra la avalancha, cargando, sin orden ni concierto, todo tipo de libros, de discos de música clásica, cine de arte y ensayo, teatro de vanguardia…

Los expertos aconsejan no cegarse, comprando cultura sin ton ni son, enfebrecidos por las rebajas. Pero muchos no pueden evitarlo; cargan y cargan, y se llevan a casa más libros de los que podrán leer todo el año, más sinfonías de las que podrán escuchar, más películas complejas de las que podrán descifrar…

Y sin embargo, cómo reconforta comprobar la sed de cultura que padece la gente, cada año a la espera de una bajada de precios para completar bibliotecas, amueblarse el alma y regalarse cultura. Aunque siempre haya que lamentar, claro está, algún incidente, como el de esas dos amas de casa que llegaron a las manos por un Jiménez Lozano que se desputaban ambas…

Cuán bonitas y cultas, en fin, son las Rebajas.

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