lucia_etxebarria.jpgMadrid, 22 feb (EFE).- La {presunta} escritora Lucía Etxebarría ha llegado a un acuerdo con Jorge Castelló por el cual la {presunta} novelista valenciana reconoce que, para su {presunto} libro “Yo no sufro por amor”, se documentó en un artículo del psicólogo, pero “no lo plagió ni pretendió apropiarse del trabajo” de este {presunto} escritor.

(Se permite reír, incluso a carcajadas, al pasar por NO LO PLAGIÓ o por NI PRETENDIÓ APROPIARSE).

Así se afirma en un comunicado remitido por Raquel Franco, abogada de Etxebarría, quien el pasado mes de julio fue demandada por Jorge Castelló por “apropiación indebida”.

(…) Las partes reconocen que, en ningún caso, ha existido una intencionalidad maliciosa en la {presunta} redacción de su {presunta} obra por parte de Lucía Etxebarría…

(Se veía venir: en estas cosas, lo importante lo acaban reconociendo “las partes”. Se ignora si las partes de la presunta escritora o las partes del sicólogo “fusilado”)

La abogada de la {presunta} escritoria considera que, EN VIRTUD DEL ACUERDO, “se hace evidente que Lucía Etxebarría no plagió al señor Castelló, ya que ni existió mala fe, ni pretendió apropiarse del trabajo de este psicólogo”

(A ver si lo entiendo: ¿sin acuerdo entre las partes -con perdón- habría habido plagio, pero EN VIRTUD DEL ACUERDO ya no lo hay? ¿Quiérese decir que el plagio no depende de que copies o dejes de copiar, sino de que después haya o no haya acuerdo entre los leguleyos o picapleitos respectivos?)

Ganadora del {presunto} premio Nadal en 1998, del Primavera de {presunta} novela en 2001 y del {más que presunto} Planeta en 2004, Lucía Etxebarría fue acusada en 2001 por la revista “Interviú” de plagiar al poeta Antonio Colinas en su {presunta} obra “Estación del infierno”.

El poeta prefirió no entrar en polémicas, y la {presunta} novelista valenciana ha dicho en más de una ocasión que aquel supuesto plagio nunca llegó a probarse…

(¿Luego resultó ser inocente la tal presunta, no ya EN VIRTUD DE UN ACUERDO como ahora, sino en virtud de las pocas ganas de un poeta de meterse en berenjenales judiciales?)

MORALEJA: Y ahora, hijos míos, salid y leed cuanto queráis de Etxebarría. Si tenéis suerte, su “fuente de inspiración” habrá sido de calidad, cual cuando Colinas, y quizá hasta disfrutéis.

¡Arriba la {presunta} delincuencia literaria!

¡Ana Rosa, a la Academia!

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