lupa.jpgLeo que la sección gallega de la Unión de Correctores va a proponer que la Ley del Libro incluya un control de calidad de los textos en el proceso de edición.

Je.

Supongo que su loable intención es impedir que las editoriales sigan prescindiendo de los corrrectores, como hacen para abaratar costes, importántandoles un pimiento que cada vez se publiquen más erratas, más errores y más meteduras de pata. (En la prensa, por cierto, pasa otro tanto: también se prescinde de correctores y por eso cada vez encontráis más majaderías en los diarios, grandes incluidos). Supongo que intentan evitar que las editoriales, con tal de abaratar costes, contraten como corrector a cualquier indocumentado, con tal que de les salga más barato.

Ahora bien, eso del control de calidad jamás prosperará. Imagínate el sudor frío de tantos y tantos profesionales de la escritura, con asiento incluso en la Academia, ante la posibilidad de “dar positivo”, una y otra vez, en ese otro control de sintáctica alcoholemia…

¿Damos nombres?

Estaría muy bien un control de calidad para evitar tanta hojarasca literaria como abarrota las librerías, sí. Pero, ¿acaso el arte admite algún tipo de baremo?

(Obviamente, yo hablo de contenido y los correctores de continente, pero tú seguro que me entiendes…)

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