laurel-2.jpgYo, de mayor, quiero ser famoso. No importa la vía. Si soy famoso sé que, escriba como escriba, podré tener agencia literaria. Y que si tengo agencia literaria, podré ganar un día el Premio Primavera o el Planeta, el Nadal, el Herralde o tantos otros.

Yo, de mayor, o sea, a los noventa, si no he logrado ser famoso, a lo mejor dejo de escribir. Más que nada porque mis hijas van a decir que dónde diablos meten tanta y tanta novela abultada e inédita.

-Y qué queréis, mis niñas. Nací en la periferia pobre, nunca llegué a ser famoso, ninguna agencia literaria se interesó por mí y nunca pude obtener un premio que me sacara del anonimato.

-Pues deja de escribir, papá .

-En seguida, no os preocupéis. En cuanto acaba estos tres mil folio de nada de mi última, os lo prometo, trilogía.

Por eso, o sea, aspiro a ser famoso de mayor. Para seguir escribiendo lo que me de la gana hasta el mismo día en que me muera.

Y por eso, por favor, les pido comportarse. La pistola es de verdad y está cargada. Advertí que no me importa la forma de alcanzar la fama, así que estense quietecitos hasta que empiecen a llegar los periodistas…

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