garciamarquezcolor.jpgNo comprendo el fetichismo literario, en ninguna de sus expresiones.

No comprendo, por ejemplo, que la vicepresidenta de mi país, con la de asuntos que tendrá sobre la mesa, haya hecho hoy un hueco para ir a leer en público el comienzo de “Cien años de soledad”. Inauguraba uno de los actos organizados con motivo del octogésimo aniversario de Gabriel García Márquez, magno acontecimiento que acaece este martes, creo.

Amo “Cien años de soledad”. Tengo en alto aprecio cuanto he leído de García Márquez. ¿Pero eso qué tiene que ver con que todos tengamos que festejar su cumpleaños, como si fuera de la familia o lo conociéramos de algo? Una cosa es el autor y otra sus obras. Trasladar el aprecio que éstas nos suscitan a su creador es puro fetichismo. Y éste, por definición, es antítesis de la cultura, al menos tal y como yo la entiendo.

Quien quiera felicitar a García Márquez por su cumpleaños, hágalo en privado, si tiene confianza y su dirección.

Quien quiera agradecerle lo que ha escrito, léalo. Pero en silencio, como requiere una adecuada concentracion y para no molestar a quienes estén leyendo otras cosas.

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