melendi.gifAsí que el “bobales” de Melendi hizo dar media vuelta a un avión en medio del Atlántico porque su borrachera hacía peligrar la seguridad del pasaje. Eso le pasa por no leer. Me van a perdonar, pero le tengo ojeriza al sujeto desde que alardeó públicamente de no haber leído jamás un solo libro. En justa reciprocidad, desde ese día alardeamos otros de no haber oído jamás un disco de tan cultivado espécimen. Quizá piensen que qué más da lo que diga o deje de decir uno que nunca conocerá “El don de la ebriedad”, por mucho que se embriague. Pero por desgracia sí que importa. Es un personaje público de primera fila y, lo que es peor, con un gran atractivo sobre niños, adolescentes y jóvenes. Para muchos de estos, un cantante de su fama es un dios. Y si un “dios” alardea de no haber leído nunca un libro, ya supondrán la moraleja con la que se quedan sus “apóstoles”. Por eso le tengo tirria a ese sujeto, que ahora está de actualidad porque, como buen analfabeto funcional, no sabe comportarse ni siquiera a bordo de un avión. Si yo fuera el juez que en su momento deba de evaluar la fechoría, lo condenaría a leer en voz alta, sin saltarse ni una coma y de un tirón, un Don Quijote de la Mancha con notas incluidas. Aunque supongo que alguna sociedad protectora de animales me reprochará, no sin razón, exceso de sadismo. Lo retiro, pues.

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