roth.jpgEntrevistan en el diario español “El País” a Philip Roth. Y de ahí entresaco este sabroso diálogo sobre el futuro de libros, lectores y escritores, tal y como lo ve uno de los más grandes y también pesimistas de los autores actuales. Otro día, quizá, polemizaré sobre alguno de sus augurios.

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… Se nota que usted cuida a sus lectores. Tiene buenos, fieles lectores, y eso que en “Sale el espectro” se lamenta de que ya no existen. ¿Por qué?

¿No pasa eso en otras partes? ¿No ocurre en España?

Le diría que todavía quedan por ahí buenos lectores.

Aquí, en EE UU, no.

¿Dónde están?

¿Dónde? Mirando las pantallas de sus ordenadores, las pantallas de televisión, de los cines, de los DVD. Distraídos por formatos más divertidos. Las pantallas nos han derrotado.

Ahí está la competencia, la dura competencia. La de las pantallas. ¿Cómo deben combatir contra eso los escritores?

No lo sé. No me lo planteo seriamente. Sólo le puedo decir lo que ha ocurrido: que han ganado la batalla sobre las páginas.

¿Tampoco confía en el tan alabado “Kindle”, el libro electrónico que acaba de aparecer en Estados Unidos?

No lo he visto todavía, sé que anda por ahí, pero dudo que reemplace un artefacto como el libro. La clave no es trasladar libros a pantallas electrónicas. No es eso. No. El problema es que el hábito de la lectura se ha esfumado. Como si para leer necesitáramos una antena y la hubieran cortado. No llega la señal. La concentración, la soledad, la imaginación que requiere el hábito de la lectura. Hemos perdido la guerra. En veinte años, la lectura será un culto.

¿Y los lectores serán una especie de gente rara, de espectros?

No, no, tampoco. Será un hobby minoritario. Unos criarán perros y peces tropicales, otros leerán. Como lo que es hoy leer poesía. Existen poetas, se les publica, pero los lectores de poesía son una minoría. Eso ocurrirá.

¿Los escritores tampoco serán esas voces que cualquier sociedad necesita? ¿Perderán pedigrí?

Existirán. Pocos se ganarán la vida con ello. Pero no hablo del final de ningún género, como la novela, eso que se habla tanto hoy en día. Hablo de la muerte del lector, algo que en este país ya es un hecho. No sé si en Europa también…

(Entrevista completa en EL PAÍS, 23 de marzo de 2008)

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