einstein_violin“Una de las cosas más desconcertantes del arte es que sus formas son tan numerosas y tan diversas que desafían todo intento de encontrar un denominador común. ¿Qué tienen intrínsecamente en común la califrafía japonesa y con concierto de heavy metal?… Y, sin embargo, en ambos casos se trata de arte; reconocemos el arte donde lo vemos…”

“Creo que la esencia del arte radica menos en las propiedades intrínsecas de los objetos artísticos que en la naturaleza de lo que hace por nosotros. Lo que propongo aquí es que el origen y la función del arte son análodas al origen y la función del deporte. Pero si la razón de ser del deporte es ejercitar el cuerpo, el corazón, los pulmones y los músculos; la razón de ser del arte es ejercitar la mente, ejercitar el cerebro con sus numerosas y diversas funciones perceptuales y cognitivas. Propongo que la función del arte en la sociedad es es proporcionar ejercicio para la mente y para los sentidos, y de este modo reforzar la potencia del cerebro de una forma abierta, no vinculada a ninguna tarea práctica concreta…”

“… La idea del arte como refuerzo para la mente ya ha penetrado en la conciencia pública, o al menos en el subconsciente público. Los padres les ponen a sus hijos (o incluso a sus fetos) música de Mozart con la esperanza de que ésta mejorará su desarrollo cognitivo. Igualmente conocida es la asociación entre el genio científico o político y las aficiones artísticas; basta con pensar en el violín de Einstein y en la paleta de Churchil…”.

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ELKHONON GOLDBERG: “La paradoja de la sabiduría: cómo la mente puede mejorar con la edad”. Editorial Crítica, colección Drakontos.

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