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No parece haber nada que encienda más pasiones, en los blogs literarios, que el asunto de cuál debe de ser el precio de los libros electrónicos, de los ebooks, de la creación literaria, que de pronto ha perdido sustancia, se ha hecho espíritu o ectoplasma y necesita por tanto algo sólido en lo que sustanciarse o hacerse realidad: el lector electrónico o ereader. Este hecho, su pérdida de consistencia física, parece estar en el raíz de que de pronto legiones de lectores se crean con derecho a leer gratis cualquier creación; y si no gratis, al menos por precios que oscilan entre lo simbólico y lo ridículos.

Los precios de los ebooks se mueven, ahora mismo, entre dos extremos. Las editoriales tradicionales, de papel, dueñas de los libros de más tirón e interés, los mantienen bastante altos, aunque empieza a bajar de forma notable respecto a los de papel. Un ejemplo es el último libro de Eduardo Mendoza, “El enredo de la bolsa y la vida”, que se vende como ebook a 13 euros o algunos céntimos menos. ¿Mucho? Sí, pero es que en papel cuesta muchísimo: 18,50.

En el otro extremo, está lo que podríamos llamar “El efecto Amazón”. Desde que esta librería norteamericana se instaló en España y dio a conocer su sistema de autoedición, sencillísimo y eficaz, sus estanterías virtuales están llenas de libros de nuevos autores -y no tan nuevos, como yo mismo- con precios que no llegan al euro o, como mucho, se acercan a los 3 pero sin sobrepasar casi nunca ese tope.

La cuestión es: ¿Cuál será el precio más justo para un ebook? ¿El que tratan de imponer las editoriales tradicionales, con el imperio Planeta a la cabeza, o el “todo a un euro” que parece derivarse de la agresiva política comercial de Amazón?

Yo creo que, como la virtud, lo ideal va estar por el medio de ambas posiciones. Los precios de las editoriales “viejas” aún están lastrados por su temor a socavar sus ventas en papel, que siguen siendo su fuente principal de ingresos. Los precios de “Amazón” son irreales e insostenibles. Por debajo de los 3 euros un libro solo es rentable si se autoedita, pero esto implica una falta de calidad general más que perceptible para cualquier lector. No hay corrección, ni maquetación, ni diseño, ni política de promoción y ventas… Tampoco, pese a los “faroles”, puede haber muchas ventas de un libro con ese sistema; véase, si no, con qué alegría los autores que más dicen vender en auto-edición se van a toda pastilla con la primera editorial que les abre la puerta (B de Books, de Bruguera, lo está bordando en tal sentido).

El tiempo irá poniendo las cosas en su sitio, supongo. Pero a riesgo de comerme con patatas este post en poco tiempo, yo auguro que los precios de los ebooks a medio plazo -autoedición al margen- se situarán en un promedio de 6 euros. Y subrayo lo de promedio, pues es evidente que hay un sin fin de factores que hacen que cada libro deba de tener su propio precio: no puede costar lo mismo algo de 60 páginas que de 600; ni se paga igual la narrativa que el ensayo, etc.

Pero, bueno, como la mía no es sino una más de las opiniones posibles en un tema polémico y vidrioso de por si, me haré a un lado para que ver qué van opinando los que pasan por aquí…

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