Lo de Bankia es brutal. Nadie en su sano juicio pueden entenderlo.

Estamos en un pais en quiebra, nos dicen. Endeudados hasta las pestañas y para varias generaciones, nos aseguran. A los viejos ya les han ido dando toques:

-Menos medicinas, abuelos, que no nos llega para tanta farmacopea.

-¿Farma… qué?

-Que deje de ir al médico y se de paseos, hombre, que es más sano y no nos cuesta.

Ni los niños se escapan de los violentos tijeretazos:

-Apretaos un poco, niños, que no nos llega para pagar tanto maestro y tenéis que entrar más en cada aula.

Se reduce el número de maestros, el de médicos. Se anuncian peajes en autovías y universidades. Los impuestos no paran de subir. El próximo, el IVA. Lo de llegar a fin de mes con dificultades no es privativo ya de mileuristas con familia.

Aún así, somos pacientes y comprensivos.

-A nadie le gusta recortar. Pobre Gobierno. Si nos está arreando estos mandobles será que de verdad no hay más remedio y la ruina es casi total.

Nos tenían convencidos de eso. Al fin y al cabo, este Gobierno acaba de llegar. Y el anterior también había empezado a machacarnos de lo lindo. Por si había dudas, además, no dejan de ilustrarnos en las noticias sobre el desastre inacabable de los griegos, sepultados en vida, todos a las vez, bajo unas lápidas inamovibles llamadas “planes de rescate”. Y los portugueses, aunque se hable menos, no están mucho mejor. Y ahí andan los irlandeses. O los italianos.

Total, que nos tenía convencidos. Y vez de rebelarnos contra el Gobierno, estábamos más bien en plan de dárle el pésame y nuestro apoyo al voluntarioso Rajoy.

-Tranquilo, presidente. Sabemos que lo estás pasando mal y que en modo alguno nos quieres hacer sufrir, aunque no te quede otra.

Y entonces llega lo de Bankia. La gran estrella económica de todos los PP, Rodrigo Rato, sale un día por pies. Y al siguiente nos dicen que eso está muy mal y hay que perdonarles un burrada de millones y millones. Pero dos días después añaden que además hay que salvar a ese banco artificial, suma en realidad de unas cuantas cajas de ahorro manipuladas por políticos hasta la naúsea. Y cada día que pasa nos aseguran que los millones que necesita el engendro son más y más.

Aunque lo pasmoso no es eso. Lo pasmoso es que digan de inmediato:

-Pero no es preocupéis. Habrá el dinero que haga falta para Bankia.

¿Perdón? ¿Pero no habíamos quedado en que nuestra bancarrota es total y no tenemos más que deudas? ¿No nos dicen que ya no hay ni para médicos, enfermeras o maestros? ¿No aseguran que se acabó la enseñanza superior subvencionada y la sociedad del bienestar? ¿Cómo que no hay dinero para nada y para un banco ruinoso, sin sentido y recién inventado por ustedes se pone lo que haga falta?

El último dato dice que son 19.000 milones de euros los que necesita Bankia y que pondrá el Gobierno que dice representar a la nación, a usted y a mi. O sea, 19.000.000.000 euros. En nuestras viejas y añoradas pesetas: 3.154.000.000.000 pesetas (si es que no se me ha perdido algún cero por el camino).

Algún día se estudiará en las escuelas la forma en que un nuevo Gobierno se hundió en escasos meses en simas intolerables de impopularidad. No por recortar y machacarnos, no. Sino por Bankia, esa metáfora perfecta y sangrienta del despropósito en que ha devenido eso que llaman “gobernanza” internacional.

Yo solo añado: Adiós, Mariano. La acabas de cagar. Tu presidencia se irá por el sumidero al tirar de la cadena en la letrina Bankia.

Y como diría Fraga -que tanto desconfió siempre de ti- punto final y no tengo más que añadir.

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