IMPRESCINDIBLES Y NECESARIOS EN TIEMPOS DEL EBOOK

Se atribuye a Jeff Bezos, fundador de Amazon, la tesis de que en la edición digital solo son imprescindibles el lector y el autor. Todos los demás eslabones de la cadena editorial tradicional tendrán que aprender a buscarse la vida y demostrar, en todo caso, su necesidad. Tendrán en suma que reinventar su función las editoriales, las librerías, las cadenas de distribución, las agencias literarias, etc.

Ahora mismo, en plena efervescencia emergente del ebook en España, proliferan pequeñas y animosas editoriales digitales; brotan las librerías de ebooks y persisten, incomprensiblemente para mí, las distribuidoras de contenidos digitales. Todo ello está bien y seguramente ha de de ser así en esta primera fase, pero resulta también obvio que en unos años se aclarará bastante el panorama y se verá si de verdad siguen siendo necesarios todos esos eslabones.

Lo de que siga existiendo distribución es para mi el mayor de los misterios y el más inexplicable. Según parece, no puedes montar un librería de ebooks y tener acceso a los títulos más comerciales sin pagar el peaje -bastante alto por cierto- de acudir a unos sistemas de distribución impuesto por los grandes sellos. En la industria editorial del papel era obvia la necesidad de sistemas de distribución, puesto que había que repartir mercancía física por todo el territorio. Ese reparto era costoso: coches, gasolina, almacenes, reparto… En los libros electrónicos, ¿dónde están los costes de distribución? No hay mercancía física. En cuanto el ebook está listo para ser leído basta con que el autor o el editor mande una copia por email a una librería y ésta puede ya vender una cantidad infinita de copias. ¿Dónde esté el hueco para un intermediario de la distribución? No existe. Es algo que se está inventando la industria tradicional en su empeño por negar la realidad. Ese eslabón carece de futuro y se extinguirá.

No voy a hablar de las agencias literarias, porque nunca he trabajado con ninguna e ignoro por tanto cuál es su utilidad y su función (negociación de tramposos premios literarios, aparte).

Pero, ¿qué pasa con editoriales y librerías? ¿Conseguirán seguir siendo necesarias? Creo que la función de ambos eslabones está muy en el aire y no sobrevivirán sin redefiniciones profundas y sustanciales. Para empezar, considero que en los nuevos tiempos se necesitará, como mucho, uno de los dos eslabones, o la librería o la editorial; a ambos simultáneamente no los acabo de ver.

Si permanecen las editoriales, es obvio que podrán vender los libros en su propia web sin necesidad de nada más. Deja de ser imprescindible la capilaridad de la red de librerías por todo un territorio para llegar a todos los lectores, puesto  que todos los lectores podrán acceder sin dificultad a un solo punto en Internet.

Pero también puede suceder que sean las editoriales las prescindibles. El autor dispone ahora de todo tipo de herramientas para autopublicarse. Y esas herramientas solo irán a mejor, a más perfección. Nada impide tampoco que los creadores de contenido se doten de medios más sofisticados si lo creen oportuno, como contratar corrección, ilustración, marketing, etc. En ese caso, si se acabara prescindiendo de las editoriales, quizá sí sean necesarias librerías digitales, puesto que lo de que el autor venda en su propia web solo funcionará con los hiper-famosos, tipo J. K. Rowling. Y también se hará imprescindible que el lector tenga sitios en los que orientarse sobre la oferta existente y su calidad.

Ahora bien, no parece probable que, en el mejor de los casos, puedan sobrevivir muchas librerías digitales. Con unas cuantas, bien surtidas, será más que suficiente. Y ni siquiera es necesario que sean del propio país, como demuestran los casos ya consolidados de Amazon, iTunes, Kobo… Al lector, además, no parece que le guste ir dejando sus datos en un sin fin de sitios que vendan lo mismo o parecido. Cada uno se hará “socio” o cliente habitual de una tienda, dos o tres, y ahí comprará todos sus ebooks. Las librerías, por tanto, puede que sobrevivan pero en un número muy, muy pequeño.

Eso es lo que cabe deducir, un poco a bote pronto, ante el actual desbarajuste que implica la aparición de los libros electrónicos y la desaparición progresiva del papel. No obstante, y como colofón, creo también que en realidad aún no estamos viendo casi nada de lo que vendrá. Pues también van a cambiar, estoy seguro, los hábitos de los lectores y las formas de escribir de los autores.

Pero esto último sí que es ya harina de otro costal o de otro comentario aún por escribir.

6 comentarios en “IMPRESCINDIBLES Y NECESARIOS EN TIEMPOS DEL EBOOK”

  1. Muy bueno! 😀 Hoy por hoy, la cadena está cambiando, y mucho. Antes, si no tenías editorial no eras nada, ni tu obra ni tú. Ahora, ser alguien te lo curras tú mismo, sin necesidad de editorial, agente, distribuidor… es muy duro, pero es una alternativa igual de válida y en algunos casos mejor, porque te permite conocer a autores e historias que antes jamás hubiesen llegado a las estanterías por una supuesta mala comercialización de ese producto en particular. Un saludo.

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    1. Gracias, Iván. Estoy contigo en que ahora, para empezar, hay una alternativa diferente. Pero no solo para los que empiezan. Yo no soy de esos y, sin embargo, también he tenido que dar el salto digital porque la edición tradicional cada vez era más insoportable… En demasiados sentidos, como para especificar aquí. 🙂

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  2. Muy interesante el artículo Braulio. Efectivamente vivimos un momento de transición que me recuerda al de las fotos de las ciudades a principios del siglo pasado en las que por la misma calle circulan automóviles, tranvías y carros tirados por caballos. Supongo que con el tiempo cada cosa se pondrá en su lugar.
    Aunque me parece muy positivo que los autores elijan el camino de la auto edición sí que espero que lo hagan sin verse afectados por esta especie de “fiebre del oro digital” ya que lo que realmente falta no son más títulos, aunque alguna joya se descubra que las editoriales de toda la vida han pasado por alto, sino gente que los lea con independencia del soporte y del formato y de esto tengo mis dudas.
    Un saludo

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    1. Pones el dedo en la llaga del otro gran tema… Aunque nadie hable de él: cada vez hay más libros y más autores; pero cada vez hay menos lectores o al menos no se ven. Y en efecto, sin lectores, estamos haciendo un precioso rascacielos… sin cimentación. Sobre esto sí que habría que debatir…

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