En 2005 se conmemoró el centenario de la muerte del gran Julio Verne. Y quiso el azar, y algún amigo, que me llegase una invitación para hablar del escritor en un Instituto de Secundaria de Valladolid. No me gustan las conferencias o charlas, y menos para chavales. Es un género abocado casi siempre al tedio. Así que dije Sí a la invitación y acto seguido me puse a pensar en cómo hablar a los chicos sobre Verne sin darles charla, chapa ni rollazo. Busqué documentación, me hice con todo los datos posibles sobre él y se me ocurrió organizarlos como si lo fuéramos a entrevistar. A Verne, sí. Elaboré una entrevista, en la cual las respuestas eran rigurosamente reales; esto es, consistían en la opinión del propio Verne, obtenida de entrevistas que le hicieron en vida o en escritos suyos. En el acto posterior, en un salón lleno de adolescentes, repartí papeles entre ellos y les dije que fueran leyendo el contenido. Eran las preguntas, que yo respondía interpretando a Julio Verne. La cosa salió bien, les hablé de Verne extensamente y conseguí no ver un solo rostro de hastío. Aquella “entrevista” es lo que ahora he decidido “colgar” aquí, años después, al encontrarla en el ordenador. Quizá tenga interés para cuantos, como yo, aman a este hombre que tanto nos “incendió” la imaginación en los años clave de la infancia y juventud.

La única licencia poética que me he permitido, la única respuesta irreal, ficticia, es la última. Que disfruten, pues, de esta “exclusiva sobrenatural” .

He convertido la “entrevista” en una de las páginas permanente de este blog: https://virutas.wordpress.com/julio-verne/

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