GRATIS CONTRA VENTAS

Los defensores de la descargas gratuitas de libros suelen asegurar que ese fenómeno en realidad no afecta a las ventas. E incluso argumentan que pueden beneficiarlas, al contribuir a su promoción masiva entre lectores que de otra forma no hubiera sabido ni del autor ni de la obra.

A esta tesis, curiosamente, se apuntan incluso muchos escritores, particularmente entre los más jóvenes; esto es, los que publican sus primeras obras y dan, lógicamente, más importancia a la difusión, al hecho de ser leídos y conocidos, que a la venta; objetivo que en todo caso ven solo en un horizonte de medio o largo plazo.

Desde luego, en algo tienen razón los que defienden las descargas libres, masivas y discriminadas -vulgo, “piratería”-: un libro descargado por la cara no equivale a un libro que se ha dejado de vender. Eso es un solemne tontería, que han sostenido, en alguna ocasión, los editores en esos informes alarmistas donde declaran que el sector pierde la tira de millones, y dan un cifra que es el resultado de multiplicar los libros que pueden haber sido copiados ilegalmente, por el precio de los mismos. Todo sabemos que cuando algo es gratis, primero se “pilla” ese algo y solo después meditamos en si de verdad lo queremos o necesitamos. También es de sobra sabido que quienes se descargan libros por sistema, acaban teniendo más de los que podrían leer en 10 vidas. Por tanto, es obvio, que de lo que se descarga gratis, sólo un pequeña parte será realmente leída y solo una parte muy, muy pequeña podría haber ido a “compra” de no haber existido la opción “todo gratis”.

Todo lo cual, sin embargo, no significa que las descargas masivas y gratuitas de libros no tengan incidencia alguna en las ventas. Claro que la tienen; la más seria, que acostumbran a muchos lectores a no comprar por sistema, y da igual los precios. ¿Por qué vas a pagar, aunque sea un euro, por algo que, a poco que busques, puedes tener “de gratis”? Me parece que todos conocemos gente, con poder adquisitivo sobrado, que sin embargo alardea de no haber pagado jamás por un “ebook” o libro electrónico. Pura costumbre… e incluso chulería y snobismo. Culpa también de una industria editorial que, en España, ha puesto las cosas muy complicadas a los primeros lectores de formatos electrónicos. De hecho, hasta la implantación de Amazon en España, era complicado hallar un sitio donde comprar ebooks, además de barato, fuese sencillo, agradable y sin una sensación aplastante de tomadura de pelo (precios altísimos, DRM, servicios de venta deficientes…). No digo que no hubiera alguno, pero no era precisamente la tónica dominante… Y sigue sin serlo.

Ahora, no obstante, van existiendo lugares donde comprar ebooks de modo cómodo y fiable. Los precios se van a ajustando a la baja y sobran los lugares -Amazón incluido- donde te regalan muchos libros, como forma de promoción, o los venden por precios ridículos. Por tanto, las “excusas” para seguir descargando ilegalmente libros por la cara se debilitan. Lo malo es que son eso, excusas y no motivos; por tanto, mientras haya oferta gratuita, es absurdo esperar un mercado de ventas mínimamente viable. Imaginad cualquier otro producto que alguien venda, pero que también se pueda adquirir sin pagar… aunque la calidad pueda no ser idéntica. ¿Quién optaría por pagar? ¿La mayoría o la minoría?

En conclusión, tan falso me parece decir “ejemplar pirateado = ejemplar no vendido”, como sostener que la “piratería” de libros no afecta a las ventas y que incluso las estimula. Es ilógico. Y entra ya en lo risible eso de que “la prueba” de lo anterior es que los libros más pirateados son los libros más vendidos. Es demasiado obvio que lo cierto es la inversa: se piratean más los libros más famosos, que son los que más demanda tienen, legal e ilegal.

Próximo capítulo: ¿Roba o “piratea” quien se descarga libros -o películas o canciones…- gratis?

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