Esto es un corazonLIBRO: “Esto es un corazón”.Relatos. 133 páginas (estimación)

AUTOR: Iván Hernández

Precio: 0,89 céntimosen Amazón.es. Solo disponible como ebook

Supe del autor por su intensa actividad de autopromoción en las redes sociales, Twitter especialmente. Una actividad que podría haber hecho que me cayera antipático, como ha sucedido con muchos otros cuyo incesante “bombardeo” se acaba haciendo insoportable y dejas de seguirlos. Sin embargo, pese a ser quizá el más insistente de todos, Iván Hernández es tan listo que logra no hacerse pesado. Pero precisamente esa omnipresencia en las redes, su capacidad para interactuar con todos los que se prestan y la orginalidad de su promoción, hizo que en principio no esperara gran cosa de sus libros. Tiene 6 (ya 7) libros en Amazón, todos autoeditados. “Improbable”, pensaba, “que además de ser bueno vendiéndose sea también bueno escribiendo”. Pero quería comprobarlo. Y decidí hacerlo con este libro, por una única razón: era breve y de relatos; con lo cual, si no me gustaba, leería un relato o dos, y fuera, a otra cosa mariposa.

¿Vale la pena? Ya el primer relato, que es también el más largo, el de más enjundia o profundidad, me dejó sorprendidísimo: Un lenguaje impecable, riquísimo, con las comas en su sitio y un uso preciso, original y poético de las metáforas. Y una historia digna en verdad de ser leída; se inicia en dos planos, el de la realidad y el de los sueños; pero después, con absoluta maestría, el autor va fundiendo ambos planos, de modo que al final confluyen en uno solo donde ya no hay forma de saber qué es realidad, qué es sueño y de qué endiablada forma nos ha liado, para bien, el escritor. Éste, definitivamente, me había atrapado y ya leí, casi sin parar, el resto de relatos, pese a que mi intención había sido ir leyendo sus relatos intercalados entre los otros libros que voy leyendo.

¿De qué va? El primer relato, “Los delfines no pueden soñar”, va  de la incapacidad de un hombre para ser feliz con lo que tiene, pese a ser mucho. Solo es feliz en sueños, cuando se siente libre para apoderarse y disfrutar de lo que no tiene. Como dije, lo mejor del cuento es la maestría con que el autor conjuga realidad y sueños hasta fusionarlos. Pero si aquí me pasmó la capacidad de Iván Hernández para narrar lo onírico, hay otro relato en el que confirma y supera esa difícil maestría: “Infinito”, un soberbio relato breve que es capaz de contarte, a base de lenguaje poético, algo sin el más mínimo contacto con la realidad, pero que el lector “ve” perfectamente. El libro tiene tres relatos más; “Intercambio de parejas”, duro, terrible y con un final implacable; “El carrusel del fin del mundo”, desasogante y que también produce escalofríos; y el no mentos inquietante “Esto es un corazón”, aunque en este caso a mi más bien me provocó sonrisas, por lo que tiene de metaliteratura y de broma para consumo de escritores.

Conclusión: Un espléndido libro de relatos que además me ha permitido descubrir un autor diferente, con universo y lenguaje propios, que vuela bastante por encima de la media, no ya de los autopublicados, sino de los escritores en general que hoy “triunfan” en España. No creo que la industria editorial tradicional tarde en echar el lazo a Iván Hernández. Su capacidad de fabulación es portentosa (me lo corrobora su novela “La protegida Whittman”, que estoy leyendo ahora) y dispone de un lenguaje directo, de facilísima lectura, pero en modo alguno pobre. Si a eso se añade, su capacidad para moverse como pez en el agua por las redes sociales y cuantos instrumentos de auto-promoción ofrece hoy Internet, me parece obvio que es un “mirlo blanco”. Desde luego, si yo fuese editor, estaría ya haciéndole una llamadita. Y si lector quiere conocerlo, nada mejor que empezar por este libro, que es una pequeña joya, aunque tenga precio de bisutería.

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