indigenteUno de los “mantras” más recitados por esta ralea política de baja estofa que nos gobierna es la de que “no hay trabajo”. Y por eso se ha multiplicado el paro en España (y en Europa en su conjunto), hasta extremos demenciales. Y por eso sigue incrementándose, sin que los gobernantes puedan hacer nada, pues, ¿qué va a poder hacerse “si no hay trabajo”?

Pero trabajo ya lo creo que hay. Sobra por todas partes, mírese adonde se mire. En el bar al lado de mi casa, oigo a veces el lamento de su único camarero:

-Antes éramos dos, una hacía la tarde, otro la mañana. Podíamos vivir. Ahora estoy yo solo. Mis jornadas son de doce horas o más. Incluidos fines de semana. Hay meses en que mi mujer ni me ve. Mi sueldo es el mismo, claro, que cuando éramos dos. Pero mi jefe dice que debo estar agradecido, porque soy el que sigue trabajando.

En todos los bares, tiendas, negocios pequeños suspiran por tener más empleados, porque trabajo hay, pese a la crisis. Lo que no tienen es dinero para pagarlo.

No te digo nada si vas a un hospital. Es terrible la carencia progresiva de personal a todos los niveles. Asusta el estrés que se percibe en los profesionales sanitarios. Se necesita gente en todas las plantas, en todos los servicios, en todas las especialidades. No reducen porque sobre personal, reducen porque “no hay dinero” para pagarlo.

Y en Educación, tres cuartos de lo mismo. Y en cultura, investigación… O donde queráis mirar. En todas partes hay trabajo, sobra trabajo, hay tareas impresionantes en espera de que alguien las aborde. Lo que falta en todas, dicen, es dinero: esa ficción contemporánea.

¿Por qué de pronto no hay dinero para nada, cuando hasta hace nada había dinero hasta para tirar, o eso parecía viendo a los imbéciles que ahora nos dicen que hemos vivido -serán hijos de…- por encima de nuestras posibilidades? ¿Qué ha pasado de ese ayer a hoy?

La avaricia rompe el saco, me enseñaron a mi desde la escuela para vacunarme contra el exceso de codicia. Se ve que no se lo enseñaron a todos por igual. Lo que está pasando es solo que los de más arriba no controlaron su codicia, su avaricia acaparadora y han roto el saco de la riqueza colectiva. Pero no os engañéis, como de costumbre: los de arriba no son los políticos. Estos son mindundis, títeres sin personalidad, corruptos menores, mentecatos dóciles al verdadero poder. Los de arriba son los señores de la pasta: los grandes financieros, los que se ha adueñado de gigantescas empresas de “capital anónimo”, los banqueros y sus secuaces, la legión de amorales que revolotean a su alrededor bailándoles el agua para que les caigan migajas del gran banquete…

Es a todos esos a los que se les ha ido la mano, por decirlo así. Y han quebrado el normal funcionamiento de una sociedad, en la que se reparten las tareas de modo que todos tengan algo útil que hacer y reciban a cambio su compensación. Se han quedado y se siguen quedando con la pasta todos esos codiciosos insaciable Y nuestro problema, el de los abajo, es que nos encontramos sin “primo de Zumosol” que nos defienda y al que recurrir. En democracia, ese papel lo cumplían los Gobiernos elegidos. Pero hace tiempo que se empezó a ver que algo iba mal y los Gobiernos -no solo el de ahora- no nos miraban a nosotros cuando había que gobernar

Por sintetizarlo y acabar: estamos en manos de dementes cuya codicia es ya gigantesca e irrefrenable (economía especulativa o de casino de los mercados) y sin nada ni nadie a lo que recurrir (políticos corruptos, o sea, comprados; y Justicia inexistente e invalidada por su incapacidad para defender su independencia). Y eso es lo único que pasa y que provoca la progresiva parálisis del país.

Ante esa parálisis progresiva llamada desempeo, la embolia no puede tardar. Y una de dos, o palmamos o quedamos en silla de ruedas.

Hay una tercera opción. Bisturí y empezar a cortar el brutal tumor de codiciosos que está acabando con nosotros.

Yo no digo más.

Pero que no me venga nadie con la necedad del No hay trabajo. Trabajo sobra. Miréis donde miréis. Lo único que falta es dinero para pagarlo. Y solo porque el dinero lo sigue acaparando, cada vez más a lo bestia, esos cuatro mil (no creo que sean más) que ya sabéis… o deberíais de ir sabiendo.

Amén.

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