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BOLA Portadas AmazonUNO. A finales de febrero de 2012 “colgué” mi primer libro en Amazón, como ebook. Por mi cuenta, en plan independiente. Fue la novela “El beso del tiempo”. Había sido publicado antes en papel, pero apenas había circulado. Pese a obtener un premio, la editorial eran muy pequeña y sin capacidades de venta. Pensé que bien merecía una segunda oportunidad y la única al alcance de mi mano, sin coste, era Amazón. Empecé fatal. Nadas más “colgarla” en la librería virtual, la puse unos días gratis como promoción y el resultado fue: pirateo automático. Nunca despegó en ventas. ¿Quién iba a comprarla, cuando con un clic se la podía bajar gratis total? Pese a todo, la he mantenido en Amazon. Y algún ejemplar se vende de vez en cuando. Pero lo cierto es que vendo más ejemplares en papel (de los que yo tengo, ya que los “derechos de autor” de la edición los cobré en libros, ante la dificultad de cobrar de otro modo).

DOS. Tampoco es que esperara nada especial de Amazon al entrar. Lo vi como un tanteo hacia el futuro, no como una realidad de hoy. Imposible vender mucho cuando solo accedes a quienes tiene un lector específico, el Kindle, y de entre esos poseedores los que se han abierto cuenta en Amazon y se han habituado a comprar libros, minoría más ínfima aún, como compruebo en mi propio entorno (compren el Kindle u otro, casi todos mis conocidos piratean el contenido y no son precisamente gente sin dinero).

TRES. Pocos días después de colgar la novela, añadí a mi oferta de Amazón un libro para niños “EL BURRO DEL RABO AMARILLO y otros cuentos de risa“. Esta vez fue un estreno; era un libro inédito que quise probar como ebook. Ha sido con diferencia mi libro más vendido en Amazon. No he llevado la cuenta de la ventas totales, pero pueden haberse vendido 400 o por ahí; vendidas, sin regalar. Y a un precio que hasta hace poco fue siempre de 1,48 euros (o sea, 50 céntimos para mi). De haberse tratado de un libro no inédito, descatalogado, no hubiera sido un mal balance. Así, no tanto. Al no ser inédito, he laminado sus posibilidades de ser publicado en papel, donde esa cantidad se vende nada más salir y con mayor beneficio. Aún así, me ha acercado a otros lectores y la experiencia no puede tildarse de negativa.

CUATRO. Animado por el relativo éxito de “El Burro…”, saqué en Amazón otros libros para niños, pensando que funcionarían igual. Ni de broma. Ventas simbólicas, de goteo y sin continuidad. Los niños aún siguen en el papel, concluí. En los ebooks, por lo demás, la edición para niños no es tan fácil como la otra. Son libros que deberían de llevar ilustraciones para ser más atractivos. Sin embargo, no hay margen alguno para pagar ilustraciones (ni nada), con lo cual he tenido que ir retrocediendo en ese campo, respecto a mi plan inicial.

CINCO. Para mayores, publiqué también en Amazón un libro de relatos, EL ARCO DE LA INMORTALIDAD, que era inédito. El temor a que me pasara como con la novela y lo piratearan en cuanto lo promocionara de forma gratuita me hizo dudar mucho. Pero al fin tuve que hacerlo, porque solo regalando el libro puedes conseguir algo de visibilidad y las decisivas opiniones favorables en la página de Amazon (un promedio de una o media por cada cien que regalas, pero qué le vamos a hacer). Conseguí estupendas reseñas favorables, pero las ventas tampoco despegaron jamás. Casi dos años después lo he publicado en papel, via CreateSpace, y en dos semanas he vendido más copias, aunque solo sean unas cuantas, que en los dos años anteriores.

SEIS. Mantengo en la actualidad 9 ebooks a la venta en Amazón, seis de ellos de literatura infantil. Por todos ellos percibo unos potentes ingresos mensuales de entre 5 y 20 euros, según. He tenido más libros, pero en los últimos meses estoy retirando más que añadiendo. Y desde luego, de lo que estoy escribiendo no pienso ni por asomo estrenar nada ahí. Añado: hablo solo de Amazon porque, según mi experiencia, es el único sitio donde se venden ebooks editados de forma independiente, aunque no sean muchos. Tanteé otras plataformas, he tenido ebooks en ellas y no vendían nada de nada. Me falta por probar el iBooks de Apple, donde creo que sí se vende algo, pero en una proporción de 1 a 5 respecto a Amazón. Y excluyo plataformas españoles, como la de La Casa del Libro, porque no incentivan, sino todo lo contrario, la autopublicación: solo quieren ebooks de editoriales.

CONCLUSIÓN. Como cuando empecé hace dos años, creo que la edición digital sigue siendo el futuro, pero dista de ser el presente que yo imaginaba más cerca. No hay mercado aún, no he detectado masa crítica suficiente de e-lectores. Para los escritores entiendo que Amazón puede ser la salida, cuando no hay otra disponible. Hoy escriben multitudes y es imposible que existan lectores para todos. Las editoriales clásicas no dan abasto a leer. Por tanto, en muchísimos casos, auto-publicar sin coste, como te permite Amazón, puede ser la única forma para que muchos demuestren su valía. Pero no cabe engañarse: de ahí no van a salir premios Nobel. Casi todos los libros que “triunfan” en Amazón son novelas sentimentales de escaso fuste, vendidas a precios ridículos. El lector “literario”, exigente, aún no está por ahí, o yo no le he percibido; creo que sigue en el libro de papel. En mi caso concreto, tampoco con el libro infantil he vislumbrado campo suficiente, aunque ahí reitero que está el lastre añadido de no poder incluir ilustraciones de calidad.

FINAL. Esto está escrito “de sopetón”, tal como lo has leído. Es decir, habrá cosas que corregir, completar o enmendar en próximos post. Y: se trata de un balance u opinión rabiosamente personal, subjetiva y derivada de mis propias experiencias. Cada cual cuenta “el Amazón” según le va, como es obvio. Mi balance es agridulce, inclinado hacia lo primero. El de otro será forzosamente distinto. Solo he querido aportar un punto de vista sincero, personal y desde dentro, por si a otros les resulta de utilidad. Vale.

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