Es la pregunta que más veces me han hecho los niños, cuando he ido a colegios, a hablarles de libros.

Les suelo responder de forma muy gráfica.

-Depende de los libros que se vendan. Mirad. Si vosotros compráis un libro mío que os cueste 10 euros, a mi me dan 1.

Sus caras y expresiones suelen ser de traca.

-¿Solo?

-¡Le estafan!

-¡Es injusto!

Suelo responderles que no es tan injusto como parece, porque en el proceso de edición de un libro interviene mucha gente, se hacen inversiones y todos quieren ganar dinero o se irán a trabajar en otra cosa.

Pero en el fondo mi pensamiento no es muy diferente del de ellos. ¿Al autor, al creador de la historia, solo debe corresponderle una décima parte del precio de un libro? ¿Sí? ¿Es lo justo?

EL PAÍS habla hoy de ello e incluye este gráfico tan explícito:

beneficiarios del libro_1

La información completa podéis leerla AQUI.

Y planteo una pregunta. ¿De veras es justo este reparto? ¿O solo revela cuál es el eslabón más débil y sin capacidad para negociar? Bastaría con dejar en un 40% la parte conjunto de librerías y distribución, que no estaría nada mal, y ya tendríamos un 30% para el autor. ¡Qué menos! Es el único imprescindible: sin él no hay producto para vender y distribuir.

Lo digo por decirlo, obviamente. Con la que está cayendo, las cosas solo pueden ir a peor.

Pese a ello, piénsese en este otro dato: los libreros viven de los libros, los distribuidores y los editores también. Los escritores, no. Tienen que trabajar en otra cosa, si quieren comer. Salvo excepciones contadas.

Y otro apunte. Ni siquiera lo del diez por ciento es seguro para los autores. En libros para niños, por ejemplo, se va imponiendo la moda de bajarlo a un 7 o un 8%. ¿Razón? Los ilustradores aseguran ser coautores, reclaman su porcentaje y los editores han decidido que salga de la parte del autor, que es el débil, el tonto, el que carece de capacidad alguna de presión.

Impresionante, ¿no?

Y aún nos vienen a los autores, cada dos por tres, implorando ayuda para la edición en papel, en defensa de libreros, distribuidores y editores.

En fin.

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