Compré este título, una novela corta de menos de cien páginas, en Amazón.es, donde se vende por 0,98 euros. De su autor, Carlos Segovia, nada sabía, pero por algún foro leí algo sobre el libro y su probable interés.

¿Vale la pena? Ya lo creo. Se trata de una novelita sencillamente espléndida, narrada con un prosa impecable, de riquísima expresión. Dicho de otra forma, para nada parece que se trate de la obra de algún joven e inexperto autor. Ignoro si lo es o no, porque carezco de datos personales. Pero el libro desprende el aroma de un oficio sólido, sobrado de talento y con muchos papeles tirados antes de llegar a la redacción final.

¿De qué va? Eso es lo más complicado de poner aquí, a la hora de animar a su lectura. No porque no tenga un argumento visible, sólido y explicable. Sencillamente, el lector no descubre el “De qué va” hasta el mismo, y sorprendente, final de la historia: por ello, desvelarlo antes sería hacer un flaco favor tanto a la obra como a sus lectores. Sí digo que la fuerza de su inicio y el impecable desarrollo posterior excitó hasta tal punto mi imaginación… que me decepcionó un poco la clave final que lo explica todo: esperaba más, algo diferente, aunque no sabría decir qué, por la sencilla razón de que el inicio parecía abierto a cualquier cosa, empezando por las más fantásticas.

Conclusión: una obra casi perfecta, en fondo y forma, que se lee de un tirón y con un asombro absoluto e intrigado en el lector. Es Literatura con mayúsculas; por tanto puede decepcionar, desde luego, a quienes estén acostumbrados a la literatura con minúsculas, más banal y centrada en el puro entretenimiento. En este relato hay mucho más y el de Carlos Segovia es un nombre a retener, al menos para mi.

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